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Durante mucho tiempo, financiar una empresa en crecimiento o un gran proyecto inmobiliario pasaba casi siempre por el banco: el emprendedor entregaba un grueso expediente de proyecciones y esperaba el veredicto del comité de crédito.
Ese reparto de papeles ha cambiado. Tras la crisis financiera, las normas de capital para los bancos se endurecieron (Basilea III y sus posteriores ajustes). Para determinados tipos de crédito, como los préstamos a pymes, las adquisiciones o los proyectos inmobiliarios y de infraestructuras especializados, los bancos tienen ahora que mantener más capital, y se han vuelto más cautelosos.
Las empresas, mientras tanto, siguen necesitando capital para invertir, adquirir, promover inmuebles o crecer. Parte de esa financiación procede ahora del private debt (también llamado private credit o deuda privada): préstamos concedidos por entidades distintas de los bancos, negociados directamente con la empresa o el promotor. A escala mundial, ha sido una de las clases de activos de mayor crecimiento de la última década.
¿Qué es el private debt y por qué lo eligen las empresas?
El private debt consiste en préstamos acordados directamente entre un prestamista, como un holding de inversión, un family office o un fondo especializado, y una empresa o un promotor, sin emitir bonos cotizados. No se limita en absoluto a las grandes empresas: las pymes y las empresas medianas también recurren a él.
¿Por qué una empresa saneada elegiría un préstamo de este tipo en lugar de un préstamo bancario? Tres razones aparecen con frecuencia:
- Rapidez y certeza en la ejecución: un préstamo bancario sindicado o una emisión de bonos pueden llevar meses. Quien tiene que decidir con rapidez sobre una adquisición o un terreno edificable se beneficia de un prestamista que examina el expediente por sí mismo y puede decidir en cuestión de semanas.
- A medida: los bancos trabajan con criterios estandarizados. Si una empresa o un proyecto tiene un perfil de flujo de caja inusual, a veces se retiran. Un prestamista privado puede acordar con el emprendedor un calendario de amortización, un periodo de carencia o disposiciones escalonadas que se ajusten al funcionamiento real del negocio.
- Confidencialidad: como el préstamo es un acuerdo entre la empresa y uno o unos pocos prestamistas, los planes estratégicos se mantienen confidenciales.
Dos pilares: plazo y garantías
En las acciones, la rentabilidad depende de las valoraciones futuras. En un préstamo, la rentabilidad queda fijada en un contrato. Todo préstamo bien estructurado se apoya en dos pilares.
1. Acuerdos claros sobre plazo e intereses
Antes de desembolsar dinero alguno, ambas partes fijan el plazo. Puede ir de unos meses, para un préstamo puente, a varios años, para una promoción inmobiliaria o un plan de crecimiento. Durante ese periodo, el prestatario paga un tipo de interés acordado, fijo o variable (por ejemplo, un diferencial sobre el Euríbor). Como estos préstamos no se negocian en bolsa, el interés suele ser más alto que el de bonos cotizados comparables: una compensación por la liquidez limitada. Tampoco hay un precio de mercado diario, pero eso no significa que el riesgo desaparezca.
2. Garantías y condiciones que limitan el riesgo
Un prestamista profesional no presta a ciegas. Al formalizar el préstamo se acuerdan cláusulas de protección y garantías:
- Prioridad sobre los accionistas: en el orden de reembolso, la deuda va antes que el capital. Si la empresa tiene problemas, los acreedores cobran primero, aunque el reembolso íntegro nunca está garantizado.
- Hipoteca y prenda: en los préstamos garantizados, el prestamista obtiene una hipoteca de primer rango o una prenda sobre activos concretos, como inmuebles, terrenos, maquinaria, existencias o créditos comerciales.
- Covenants y prenda de acciones: las condiciones financieras, como una cobertura mínima del flujo de caja o un ratio de endeudamiento máximo, actúan como señales de alerta temprana. Junto con una prenda sobre las acciones, permiten al prestamista intervenir a tiempo.
Cuatro formas de private debt
Según el riesgo deseado, un préstamo puede situarse en distintos lugares de la estructura de financiación de una empresa:
| Forma | Posición | Garantía habitual | Riesgo y rentabilidad |
|---|---|---|---|
| Préstamos senior garantizados | En lo más alto: se reembolsan primero | Garantía de primer rango sobre activos, inmuebles o flujos de caja | El menor riesgo entre los tipos de deuda, con un interés correspondientemente más bajo |
| Préstamos respaldados por activos y financiación de proyectos | Vinculados a un proyecto o activo delimitado | Inmuebles, logística, equipamiento o infraestructura energética | De bajo a medio, muy dependiente del valor de la garantía |
| Préstamos unitranche | Senior y subordinado en un único préstamo de un solo prestamista | Garantía sobre la empresa en su conjunto | Interés combinado, más alto que el de la deuda senior pura |
| Préstamos subordinados y mezzanine | Después de la deuda senior, antes de los accionistas | Garantía de segundo rango, avales, a veces un derecho sobre acciones | Interés más alto para compensar la posición subordinada, y mayor riesgo |
Los riesgos del private debt
Incluso con un buen contrato y garantías sólidas, prestar sigue siendo un riesgo:
- Impago: un prestatario puede tener dificultades y no reembolsar (íntegramente) los intereses o el capital.
- Valor de la garantía: los inmuebles, la maquinaria o las existencias pueden venderse por menos de lo previsto.
- La ejecución lleva tiempo y dinero: ejecutar las garantías pasa por procedimientos judiciales que pueden prolongarse mucho.
- Liquidez limitada: un préstamo normalmente no puede venderse antes de tiempo; el dinero queda inmovilizado hasta el vencimiento.
- Concentración y tipos de interés: un número limitado de préstamos concentra mucho riesgo, y las variaciones de los tipos de mercado afectan al atractivo y a la refinanciación.
Private debt y private equity: dos caras de la misma economía
El private debt y el private equity invierten ambos en la economía no cotizada, pero desempeñan papeles opuestos y complementarios:
- El private equity se sitúa en la base de la estructura de financiación. Asume el riesgo empresarial a cambio de un potencial a largo plazo sin límite, pero los rendimientos suelen tardar años en materializarse.
- El private debt se sitúa más arriba en la estructura. Su rentabilidad está limitada al interés acordado, pero hay un plazo fijo, pagos de intereses regulares y, cuando así se acuerda, garantías.
Poder ofrecer ambos da más opciones a los emprendedores. A veces un fundador no quiere diluir más su participación, o una scale-up necesita un préstamo subordinado para desbloquear una línea bancaria mayor.
Los seis ámbitos en conjunto
| Ámbito | Papel en la cartera | Principal fuente de rentabilidad | Cómo se limita el riesgo |
|---|---|---|---|
| Fondos indexados de primer nivel | Núcleo amplio y de bajo coste a través de los principales índices | Crecimiento de los beneficios de empresas de todo el mundo | Diversificación entre miles de empresas |
| Trading automatizado | Estrategias activas basadas en reglas | Movimientos de precio a corto plazo | Reglas fijas, stop-loss y límites, bajo supervisión humana |
| Inmobiliario internacional | Diversificación geográfica e ingresos por alquiler | Alquileres y variaciones de valor | Activos tangibles en varios países |
| Materias primas | Contrapeso frente a la inflación y la presión sobre las cadenas de suministro | Escasez y demanda de materias primas | Factores determinantes distintos de los de las acciones y los bonos |
| Private equity | Creación de valor a largo plazo | Crecimiento de empresas no cotizadas | Participación en el consejo, experiencia y red de contactos |
| Private debt | Ingresos contractuales | Interés acordado | Prioridad, plazo fijo y garantías |
Nuestra visión
En Vermeeren & Van Haute, el private debt es uno de los seis ámbitos en los que invertimos por cuenta propia. Concedemos préstamos a empresas y proyectos al margen de la financiación bancaria tradicional, con acuerdos claros sobre plazo, intereses y garantías, tras un análisis exhaustivo del prestatario y del proyecto.
Este artículo contiene información general y no constituye asesoramiento en materia de inversión, ni una oferta ni una recomendación. Prestar conlleva riesgos, entre ellos el impago y la pérdida (parcial) del capital prestado; las garantías no aseguran el reembolso íntegro. Las rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros.

